
Por suerte o por desgracia, el morbo vende y da mucha audiencia a las cadenas de televisión. Durante los últimos años, los espacios de telerrealidad, también conocidos como reality shows, han inundado las parrillas de las cadenas de todo el mundo. Aunque cuestionados por sus principios éticos y morales, su impresionante éxito les lleva a ocupar el prime time para enganchar a la audiencia que sigue al detalle el día a día de personas anónimas que se prestan a tales espectáculos televisivos.
El formato pionero y que sigue funcionando fue Gran Hermano, que surgió en Holanda en 1999, pero que su fórmula ha ido desarrollándose a medida que pasaban las ediciones. Los realitys se han tematizado dando pie a productos de corte sensacionalista e impactante, veamos algunos ejemplos:
- The Biggest Loser, programa en el que un grupo de obesos se somete a estrictas dietas y ejercicios físicos para conseguir un cuerpo diez.
- Los pichones, cuyos participantes practicaban el sexo más obsceno (sadomaso, voyeur, entre animales, etc.)
- Extreme Make Over, adaptado en España como “Cambio radical” y que ofrecía transformaciones físicas a personas menos agraciadas.
- Who Wants to be a Superheroe?, creado por el cineasta Stan Lee, para fans que quisieran transformarse en superhéroes y pasar pruebas de habilidad.
- El Pelotón, que sometía a los más valientes a un entrenamiento militar intenso y que aspiraban a ser los nuevos Rambos.
¿Qué será lo que nos espera en un futuro? De momento, Cuatro ya prepara un formato en el que una familia convivirá con una tribu de pigmeos. Ver para creer…
























04th Febrero 2009
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