Otro timo de los que van a dar mucho que hablar, parece que están de moda los programas en los que dicen regalar dinero en premios y luego no dan ni las gracias por llamar. El concursante estafado se llamaba Rubén, era de Barcelona, acertó el nombre que daba acceso a un premio de 60.000 euros. Luego tenía que decir cuatro palabras del abecedario y ante la sorpresa de la presentadora, las acertó todas y cada una de ellas. Luego resulta que sobre la marcha se inventaron la norma de que debían de estar ordenadas y todo solucionado, Rubén te quedas sin premio.