La famosa actriz Keira Knightley se pone en la piel de una mujer rica que al llegar a casa es maltratada por su marido. Es lo que se puede ver en un anuncio de televisión que forma parte de una campaña contra la violencia machista y que no ha pasado los filtros del Reino Unido por ser demasiado duro. Con este tipo de censuras lo único que consiguen las autoridades es impedir a la sociedad que vea la realidad del maltrato.