Durante las últimas semanas, todos los medios tienen en boca la palabra telebasura. Que si telebasura por aquí, telebasura por allá… Tras el despido de programas como Aquí hay tomate, Channel nº 4, entre otros. Todo parece apuntar que es el principio del fin de la telebasura. La gente empieza a estar cansada, los famosos quemados y los presentadores desmotivados.
Telecinco está renovando su programación del corazón tratando de hacer programas más información general, pero con el famoseo de fondo. El año pasado echó el cierre a programas como Salsa Rosa, Dolce Vita, TNT y A tu lado, apostando por formatos más lights como Está Pasando o La Noria.
Como cualquier otro negocio, la televisión busca la máxima rentabilidad y esto se consigue a través de la publicidad. ¿Quizás estos formatos ya no sean suficientemente rentables como para mantenerlos en parrilla? Las audiencias dictan sentencia.

Telebasura es la lógica consecuencia de un modelo de televisión generalista financiada casi en su totalidad por la publicidad, la cual demanda unos contenidos de entretenimiento capaces de generar la mayor audiencia posible, según Antonio Caro, profesor titular de Publicidad de la Universidad Complutense de Madrid.